Situada en el centro geográfico de Japón, la pequeña ciudad de Seki atesora ocho siglos ininterrumpidos dedicados a la forja del acero. El célebre lema que definía a sus espadas samurái —"Inquebrantables, jamás se doblan y cortan con asombrosa limpieza"— vive hoy en cada cuchillo de cocina KAI Shun o Miyabi forjado en sus talleres.
Tras la Restauración Meiji de 1876 y la prohibición de portar katanas en público (el edicto Haitōrei), los maestros armeros de Seki volcaron sus técnicas ancestrales de temple diferencial en la creación de herramientas culinarias. Hoy, la técnica San-Mai con aceros inoxidables Takefu VG-10 y VG-MAX representa la cúspide de esa evolución histórica.
La corporación KAI (fabricante de Shun), Miyabi (del grupo Zwilling), Kanetsune y Yaxell operan sus fábricas principales en Seki, empleando a artesanos formados en el gremio local de cuchilleros.