Un cuchillo de Damasco NUNCA debe meterse en afiladores eléctricos ni aparatos de muelas rotativas que arrancan el acero. Este es el protocolo artesanal sobre piedra al agua japonesa combinada (grano 1000 / 6000) para recuperar un filo de bisturí en 15 minutos sin rayar la hoja.
Para un cuchillo cebollero o de chef de 45 mm de altura, apoyar el filo en la piedra y colocar dos monedas de 1 euro apiladas (grosor de 2,33 mm cada una = 4,66 mm en total) debajo del lomo produce exactamente el ángulo de 15°. ¡Retire las monedas y fije firmemente la muñeca para mantener esa altura durante el recorrido!
El barrillo abrasivo generado por la piedra contiene partículas minerales microscópicas. Pegue una tira de cinta de pintor o carrocero sobre los laterales de la hoja, dejando expuestos únicamente los últimos 2 milímetros del bisel de corte. De este modo protegerá el dibujo marmoleado de cualquier microarañazo accidental.
Las piedras de afilar japonesas de óxido de aluminio deben absorber agua hasta saturarse. Espere a que cesen las burbujas de aire y colóquela sobre su soporte de goma antideslizante.
Empuje la hoja en diagonal sobre la piedra con un ángulo constante de 15°. Tras 20 a 30 pasadas, deslice con suavidad la yema del pulgar de forma perpendicular al filo en la cara opuesta: debe percibir una ligera rebaba rugosa continua. Esto confirma que el plano del bisel ha alcanzado la cúspide del filo.
Dé la vuelta a la piedra hacia la cara de grano 6000. Realice pasadas suaves hacia atrás para eliminar la rebaba residual. Finalice con una docena de pasadas sobre una tira de cuero asentador impregnada con pasta de pulir para obtener un filo a espejo capaz de rasurar el vello del brazo sin esfuerzo.