Un buen chuletón de buey, rubia gallega o solomillo merece un corte digno. Descubra por qué los grandes asadores huyen de los filos de sierra y eligen cuchillos chuleteros de filo liso en acero de Damasco.
Los cuchillos con dientes de sierra fueron inventados para ocultar aceros baratos que pierden el filo en días. El movimiento de vaivén desgarra las fibras de la carne caliente, exprimiendo la mioglobina sobre el plato y dejando el bocado seco y fibroso. Un chuletero de Damasco de 61+ HRC con filo liso penetra en un solo pase limpio, conservando toda la terneza y el sabor.
Se desliza con total suavidad a través de chuletones de vaca madurada, entrecots y solomillos. Las fibras musculares quedan cortadas limpiamente, reteniendo el 100% de los jugos dentro de la carne.
La cúspide de la elegancia en mesa. La hoja forjada en Seki garantiza que ni una sola gota de jugo se derrame en el plato. Mangos ergonómicos de Pakkawood japonés con forma de D.
Al carecer de dientes de sierra, el afilado es tan simple como el de un cuchillo de chef: unas pasadas ligeras por una chaira de cerámica grano 2000 o sobre una piedra al agua 3000/6000 devuelven el filo a un estado de navaja de afeitar en segundos.