Conocida desde la Edad Media como la capital de las espadas y navajas de Europa, Solingen alberga una historia metalúrgica única en el mundo: su nombre está blindado por una ley federal exclusiva para impedir falsificaciones.
A diferencia de cualquier otra ciudad europea, la marca "Solingen" no puede imprimirse libremente. La legislación alemana estipula que una hoja solo puede llevar grabado el nombre si todas las etapas de transformación primaria del acero —caldeado, forja en estampación, tratamiento térmico de endurecimiento y amolado de precisión— se efectúan en la zona industrial de Solingen.
El Damasco de Solingen tiende a utilizar aleaciones de carbono tradicionales o aceros sinterizados pulvimetalúrgicos (como Damasteel sueco trabajado en forjas alemanas), mientras que el Damasco japonés se especializa en la arquitectura San-Mai con aceros enriquecidos en cobalto como Takefu VG-10.